Destino
Despiértese,
el aumento, el aliento,
día tras día una vida entera,
el hallazgo aquí encuentra
una única relación verdadera.
Levanto
para vitorear arriba yo mismo feliz preparado para mi destino
pero pronto alguien viene y dice
que soy feo, pobre y débil.
Sigo
dirigiendo mi cruz
en este destino que me se reservó,
preguntando al Señor una luz
para mí mantiene en el camino.
Llevo
conmigo todos los defectos
inclusivos algún que no es mío,
pero un día que seremos perfectos
a la imagen y la semejanza de Dios.
Si
nosotros, las víctimas,
nos unimos quiere hermanos,
Dios hace el alivio de nuestros dolores
hace lluvia de flores de sus manos.
Pero
luchamos como locos
disputando cada victoria de la bofetada, por esto serán
bien pocos
los que lograrán a Su gloria.
Goiânia 04/08/05
Lupércio Mundim
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