Canción de la Luna


Observándola, mi dulce luna,
veo una bella y sensual mujer,
tira su velo de nubes y queda desnuda
dejándome sin una acción siquiera...

Ayer la admiré, deslizaba en el azul
cual Afrodita en su cristalina piscina,
quede sonso, perdí mi norte y el sur
y adoré hasta surgir una nueva mañana...

Hoy mi corazón está cantando
en homenaje a su suave aparición
y estaré cada día más admirando
el bello mensaje de su eterna misión...

Va, continua su deslumbrante paseo,
encantando novios de tantas generaciones,
aunque astronautas ya frecuentan su medio
estará siempre enamorando nuestros corazones...


Autor: Lupércio Mundim
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