Hija Querida


Eres la flor del campo
que embellece mi día
con su lección de amor,
abasteciéndome aguardo.


Eres la nube suave
que me separa del sol,
refrescando mi tarde
con gotas de bondad.

Eres el pajarito
que encanta mi vida
con su canto gracioso
que me hace pensar en Dios.

Eres mi hija querida
a quien dedico mi amor,
que la felicidad que me das
se refleje en toda tu existencia.


Autor: Lupércio Mundim
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